Universidad, consumo de sustancias y proyectos de vida

Síntesis de la investigación

Consumos de sustancias y proyectos de vida de estudiantes universitarios: ritualidades, regulaciones familiares y vidas académicas de estudiantes de la UNDAV y de la UNLP.

Realizamos entrevistas en profundidad a estudiantes de entre 19 y 30 años de la UNDAV y de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Los alumnos de la UNDAV residen en Avellaneda o localidades vecinas. Casi la totalidad de los entrevistados de la UNLP proviene de distintos puntos del país, y se mudaron a La Plata para estudiar. La mayoría de los entrevistados de la UNDAV es la primera generación de universitarios de sus familias, relación que se invierte en la UNLP. Sólo uno de los entrevistados de la UNDAV no trabaja. Mientras que los de la UNLP, un tercio no trabaja, otro tercio tiene trabajos temporales y el último tiene un empleo fijo.

1-Consumos y ritualidades:

  • Sustancias, frecuencias, sentidos, rituales

En general, las sustancias más habituales que manifiestan consumir son alcohol y marihuana. El inicio en el consumo del primero, junto con el tabaco, coincide con el inicio de la adolescencia (13-14 en UNDAV; 13-16 en UNLP); mientras que el consumo de marihuana aparece también durante la adolescencia, pero de forma más tardía.

En particular, el consumo de marihuana es el menos cuestionado y/o problematizado. Algunos jóvenes mencionan haber estado realmente preocupados por su consumo de alcohol o tabaco y no presentan esta preocupación al momento de hablar de la marihuana.

El consumo de alcohol y de marihuana están vinculados a un ritual “colectivo” y “de compartir” entre pares. En el caso de la marihuana, su consumo aparece ligado al “disfrute, la risa y la relajación”, y también a la “exploración” y a la “ampliación de la percepción”.

El uso de drogas de diseño es excepcional o destinado a una fecha determinada (fiestas de fin de año, cumpleaños, campamentos, entre otras). Este consumo es relatado como una práctica colectiva y de ampliación de la percepción.

  • Cuidados y autocultivo

En relación al alcohol, los cuidados a la hora de consumirlo están vinculados a la cantidad y la calidad de la sustancia.

Con respecto a la marihuana, todos coinciden en que prefieren fumar flores antes que “paraguayo” o “prensado” porque “son naturales” y porque encuentran mejores efectos.

En general, la preocupación en torno a las drogas de diseño reside en que no saben con qué están hechas y/o su procedencia.

El cultivo y la socialización de la cosecha y de semillas goza de fuerte legitimidad tanto porque saben qué están fumando pero también porque lo entienden como una estrategia política de disputa contra el narcotráfico. La compra de marihuana aparece como una práctica que se da de manera indirecta.

Las “plantas sagradas” aparecen como una experiencia “más natural” y que no “debe ser forzada”, y es ubicada en el marco de una dimensión espiritual, de aprendizaje y de “apertura a otras dimensiones”: tendrían la función de “enseñar algo”.

  • Situaciones límite y problemáticas emergentes

En general, manifiestan haber tenido “excesos” en relación al alcohol (que identifican cuando sienten un malestar físico como temblores o vómitos, fuertes resacas o cuando “al día siguiente no te acordás lo que pasó”) y al consumo de LSD (en general por la mezcla con alcohol) pero no se describen experiencias “límite”.

Aún quienes para quienes la consumen, la cocaína es descrita como una sustancia conflictiva y potencialmente peligrosa. Consumidores coinciden en una valoración negativa porque la perciben más vinculada al “rendimiento” que al “disfrute” y no le encuentran un sentido “colectivo”, como a la marihuana o al LSD.

El peso es descrito como un problema asociado al consumo de alcohol y la vida sedentaria. Comentan la necesidad de buscar actividades físicas que den placer y que “despejen la cabeza”.

  • Consumos problemáticos: alcohol, tabaco

En general, el consumo tanto de marihuana como drogas sintéticas no es percibido como problemático. Igualmente, mencionan a “amigos del barrio” que sí tendrían algún problema de consumo y abuso (generalmente con la cocaína)

El consumo de tabaco suele ser relatado como una práctica problemática y se mencionan diversos tratamientos para dejar de hacerlo (desde el sistema de parches de nicotina a plantas sagradas).

Con respecto al alcohol, es percibido por algunos entrevistado como un consumo que en un momento dado llegó a generar problemas en su salud y en la forma en que se vinculaban con su entorno.

2-Regulaciones familiares: límites y contención

Si bien las entrevistadas de la UNDAV relatan mayores conflictos con respecto a los horarios de vuelta de la salidas nocturnas, coinciden con los varones en que debían informarle a los padres dónde estaban y con quién salían.

Ninguno de los entrevistados de la UNLP vive con sus padres en la actualidad. Durante su adolescencia, la mayoría tenía permitido consumir alcohol (pero no otras sustancias). Vivir solos aparece como un punto de quiebre: una oportunidad para explorar con mayor “libertad” con las sustancias y para reconfigurar el diálogo con sus padres.

Valoran los espacios de diálogo y negociación de pautas familiares sobre los consumos. La “confianza” aparece como una dimensión clave. Los buenos desempeños escolares y la falta de “excesos” en los consumos eran considerados por los padres.

En varios estudiantes de ambas facultades aparecen consumos de familiares que impactaron en las dinámicas familiares e incidieron en las propias decisiones vinculadas con sus consumos.

3-Consumos y universidad

Consumos y rendimiento académico

La mayoría de los entrevistado de la UNLP no usa ninguna sustancia para estudiar. Tres fuman marihuana cuando estudian, pero no cuando rinden.

Todos los entrevistados afirman que sus consumos no inciden en sus desempeños académicos. Pero cuentan historias de pares en lo que observaron sí eso.

Ámbitos universitarios donde se aborda la temática

Los entrevistados de ambas universidades afirman que los consumos no forman parte de la agenda universitaria. Si bien desde algunos espacios militantes se trabaja en territorios afectados por consumos problemáticos y violencias, la temática no estaría presente en talleres y/o actividades que propongan las universidades.

Proyectos de vida y expectativas futuras

Ambas universidades son percibidas como espacios “contenedores”. Destacan los horarios flexibles y las tutorías.

Si bien consideran que un título universitario les permitirá acceder a mejores puestos de trabajo, consideran que con eso no alcanza: la red de contactos y conocidos también es relevante.

Encontramos entrevistados que desean viajar por un tiempo largo después de terminar sus estudios. El viaje aparece como una oportunidad para “abrir la cabeza a nuevas experiencias” y también como una experiencia que puede completar la educación formal.

4-Representaciones sobre el Estado y las políticas públicas

La mayoría de los entrevistados de la UNLP está a favor de la despenalización de la marihuana (no así del resto de las sustancias).

Consideran que la ilegalidad “beneficia al narcotráfico” y pone en “riesgo” a los consumidores.

Creen que su regulación estatal garantizaría la calidad. Dos entrevistados hablan de una necesidad de mayor “control”, pero no lo vinculan a las fuerzas de seguridad o al sistema penal sino a la producción y la comercialización de la marihuana (reducción de riesgos y daños).

Mencionan que el Estado debería hacer campañas de prevención que no apunten a “prohibir” los consumos sino a que se consuma “con más conciencia e información”.

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